Con motivo del día internacional del Flamenco, el pasado día 16 de noviembre realizamos en el IES La Alborá de Alosno (Huelva) algunas actividades. El Departamento de Lengua programó la siguiente: los alumnos recopilaron letras de la composiciones flamencas típicas del pueblo, los fandangos, y las plasmaron en en los modelos con marcos florales que les proporcionamos, las colorearon y decoraron con ellas las clases. Aquí se muestra el resultado.
martes, noviembre 22, 2016
miércoles, junio 24, 2015
Mi abuela, mujer de pocas palabras y
ninguna fantasía, sonreía, socarrona, cuando yo le pedía que me
contara historias y callaba, entregada a su costura, mientras mi
abuelo, él sí, alimentaba mi curiosidad mostrando sus dotes
narrativas. Ahora, al abrir la vieja lata de carne de membrillo
reconvertida en caja de botones, me parece estar viéndola a ella,
delante de su máquina Singer, entretenida en enhebrar, hilvanar,
remendar y otros menesteres de aguja. Y de esa caja de otra época
parecen brotar las historias que nunca salieron de su boca. Cuánta
alegría en ese botón verde, rodeado de tantos marrones, grises y
negros, quizá de pantalones de trabajo, de camisas de soldado, de
chaquetas de luto. Cuánta angustia en ese botón amarillo, tal vez
el que apretaba con dolor sobre su pecho aquel día que el médico le
decía a su marido que no vería crecer a su primera nieta. Cuánta
vida gastada en ese botón de nácar que aun conserva restos del
hilo que en otro tiempo lo uníría a una blusa blanca de recién
nacido. Ahora abro la lata y veo ante mí, como si fueran caramelos
que mi abuela me ofreciera, tantos botones como relatos antes
callados y me parece oírla decir, mientras se me hace la boca agua:
-Anda, coge uno y tendrás una
historia.
domingo, abril 28, 2013
Propuesta de escritura con premio
Este trimestre, para incentivar de algún modo la escritura creativa en unos grupos bastante desmotivados y poco dados en general a escribir, se me ocurrió plantearles una especie de "paquete" de actividades para ir entregando a lo largo de estos últimos tres meses de curso. Se trataba de darles también una oportunidad de sacar incluso una buena nota que contara como los exámenes, ya que son unos grupos bastante poco dados al estudio y al trabajo.
Tienen que entregar cinco escritos, cada dos semanas un texto con los requisitos que se pidan. El texto propuesto en primer lugar fue una descripción de una persona querida, ajustado a unos criterios y condiciones: debía estar correctamente escrito, corregido, contar con unas quince o veinte líneas y con unas humildes "pretensiones literarias" mínimas (al menos debía intentar ser expresivo, intentar comunicar emociones y crear placer estético). Yo les leí uno que yo escribí, publicado en una pasada entrada en este blog, y partir de éste confeccioné un modelo que ellos debían seguir. Me he llevado una grata sorpresa, porque hasta los que nunca vienen a los exámenes, ni hacen actividades ni en casa ni en el aula, ni asisten casi a clase, se han interesado en esta actividad y aun sin cumplir a rajatabla con todo lo exigido, me han entregado a tiempo su escrito, aunque sea buscándome fuera de horario por los pasillos.
Es una actividad pensada para trabajar la expresión (tienen muchas faltas de puntuación, de ortografía, de concordancia...que no se me ocurre otra forma de ir puliendo si no es escribiendo mucho), pero además de eso nos ha permitido crear un clima especial, pues mediante las lecturas en clase de los resultados hemos compartido vivencias y cariños que han posibilitado un acercamiento y una visión distinta de nosotros. Aunque en principio estaba planteada para realizarla con los alumnos de 2º de ESO, como nos ha gustado la experiencia y las carencias de expresión de las que hablo son alarmantes también en otros niveles, me ha parecido bien aplicar la propuesta en los cursos de 3º y 4º. Los tres mejores se han llevado una piruleta como la de la foto y el aplauso y consideración de los compañeros. Hemos sabido de esas joyas (collares, pendientes, cadenas...) que recuerdan a las queridas y presumidas abuelas, de objetos añorados de muchos abuelos: radios,pipas, relojes, bufandas, de los muñecos de peluche regalados por padres y madres en la infancia, de ricos olores de las comidas de las abuelas...A alguno incluso se le ha escapado una lágrima al leerla. Os dejo una muestra en la que aparecen los más destacados por originales, entrañables o simpáticos. No están perfectos, pero en muchos casos es demasiado lo que han podido dar de sí. Ha sido muy difícil elegir, y en algún caso ha habido cuatro piruletas por aula...
miércoles, abril 03, 2013
Días de clase
Ilustración de Katalin Szegedi vista en El baúl que no tenía mi abuela
Se llama Francisco, como el papa, en el doble sentido de la palabra (como el papa de Roma y como el “papa” gitano que lo engendró), por eso, después de que el padre del niño los abandonara a él y a su madre cuando éste contaba con sólo tres mesecitos de edad, la mujer empezó a llamarlo Jairo, nombre por el que se le conoce en todos los ámbitos, menos en el oficial. Me cuenta que su madre no denunció al padre porque al ser gitanos está muy mal visto, pero no quiere saber nada de él ni de sus hermanas de sangre, las hijas que su padre ha tenido después de haberlos abandonado a él y a su madre. Menciona lo paradójico que resulta el hecho de que vivan en el mismo barrio y ni se conozcan, lo increíble que resulta tener cinco hermanas a las que ni trata ni puede querer como a la hija de su madre, con la que sí convive y a la que sí siente verdaderamente como una hermana. Y sólo hay un pequeño atisbo de satisfacción dentro del relato de esta orfandad a medias, cuando apunta que de vez en cuando han visto al padre pasar por su puerta mirando hacia el balcón con la intención de encontrarlo allí a él, a su hijo.
Me cuenta que no le gusta mucho la Semana Santa y que no ha salido mucho, que cuando lo hace siempre va con sus tíos, con los que se siente protegido. Ahora entiendo por qué siempre va y viene desde la última mesa, donde está su sitio, hasta la mesa de la profesora, buscando conversación, incapaz de quedarse solo al final de la fila. Dice que quiere estar apartado, para trabajar mejor, que esta vez va en serio, que quiere aprobar y dejarse de cachondeo, que no puede ser más eso de que le queden siete. Y a medida que dice esto que no sé si él mismo cree, va pasando de la seriedad lastimera a la sonrisa alegre y picarona. Y me enseña, por fin, las actividades que esta vez sí ha acabado, en su cuaderno amarillo tamaño cuartilla, donde escribe sin márgenes y con una letra irregular e infantil, salida de una mano poco acostumbrada a la escritura.
jueves, marzo 28, 2013
El pañuelo de mi padre
Ilustración de Sonja Wimmer, en El baúl que no tenía mi abuela
Texto ejemplo de descripción a partir de un objeto, con elementos narrativos:
Uno de los objetos que mejor recuerdo
de mi infancia es el pañuelo de mi padre, grande, arrugado y con un olor entre dulzón y metálico. Si hay algo que me permite retrotraerme al pasado,
con sus olores e imágenes, cual magdalena de Proust, es cualquier
pañuelo de tela beige, con listas marrones, parecido al de mi padre.
Me veo en bicicleta con él conduciendo, yo atrás en el
portamaletas, sin casco ni protecciones, que no eran necesarios
porque su pañuelo tenía el don de curar la angustia de cualquier
herida y borrar el desconsuelo de cualquier lágrima. Recuerdo una
rozadura en la rodilla al bajarme de la bicicleta y el abrigo de ese
pañuelo, que salía inesperadamente del bolsillo del pantalón de mi
padre y que era como un abrazo que eliminara de golpe la hiel del
dolor. Me gusta especialmente esta imagen de los dos en la bicicleta
por ser una de las pocas en las que aparecemos sólo él y yo,
inusual en una familia numerosa con cinco hermanos.
Mi padre era
un hombre joven entonces, que me llevaba a su trabajo, donde
bromeaban conmigo sus compañeros. Allí estaba Mateo, el municipal,
tan serio y formal, con su uniforme y su fama entre los niños de
duro agente que requisaba las pelotas y balones de los que se
atrevían a alterar con sus juegos el orden de las calles. Allí
estaba, con sus manos encalladas sosteniendo con mimo un puro casi
acabado, sonriendo burlón y tierno a aquella niña....También había
allí, entre el olor a legajos, rancio y oficial, una especie de
falsos caballeros medievales que daban un aspecto tenebroso al lugar,
o eso me parece recordar...Aunque a mí no podían hacerme nada, pues
iba de la mano de mi padre, entonces me parecieron temibles e
imponentes armaduras, pero con el andar del tiempo, una vez sin vida
el antiguo Ayuntamiento y cedido ocasionalmente a los jóvenes del
pueblo para alguna fiesta navideña, me daría cuenta, al pisar de
nuevo aquel edificio ruinoso, de que eran pequeños y ridículos
muñecos enlatados, caricaturas de lo que en otro tiempo fueron en la
mente de una niña.
También guardo en mi memoria retazos
de visitas a tiendas de ultramarinos, donde él iba a hacer cualquier
gestión que a mí se me antojaba importante, a juzgar por lo bien
que consideraban a su pequeña acompañante, a la que agasajaban aquí
con unos esperados caramelos, allí con unos no tan agradables
pellizcos en los mofletes o unos besos sonoros y apretados... En una
de esas tiendas me compró una cestita de rafia verde festoneada de
blanco en los bordes. En ella fui guardando, creyéndolos a salvo,
los sabores y olores del cariño de aquel tiempo. Y ahí permanecen
desde entonces.
domingo, febrero 03, 2013
Haikus de 2º de ESO
Estos son haikus creados por mis alumnos de 2º de ESO del IES Ramón Carande, de Sevilla, realizados en cartulinas con recortes de letras de periódicos y revistas. Alguno incumple las reglas métricas del haiku y contiene alguna que otra falta de ortografía (las corregimos, aunque después de hacer las fotos), pero el resultado ha merecido la pena. Una manera más entretenida y vistosa de practicar la métrica que nos ha permitido además decorar la clase.
jueves, mayo 10, 2012
Postales y poemas
Todavía estáis a tiempo de participar en el bonito proyecto de Librosfera, consistente en un intercambio de poemas vía postal, como en los viejos tiempos. Yo ya me he apuntado y he tomado nota para ponerlo en práctica con mis alumnos. Ahí queda, por si alguien quiere recibir y regalar poemas. La inscripción es hasta hoy, 10 de mayo, así que sólo quedan unas horillas...
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