domingo, diciembre 07, 2008

El gesto de la muerte



Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.

El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:

-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?

-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.

Jean Cocteau, Le grand écart, 1923 (texto tomado de Ciudad Seva)



FIN


Éste es uno de mis cuentos preferidos. El relato es de dudoso origen (¿es árabe, persa... o hunde sus raíces en la tradición oral común?). Parece que una de las primeras versiones fue un poema sufí, del siglo XIII, Salomón y Azrael. Posteriormente se dan a conocer varias narraciones y algún poema que tratan el mismo asunto: Borges y Bioy Casares lo traducen de un escrito de Jean Cocteau y lo incluyen con el título El gesto de la muerte, en la recopilación Cuentos breves y extraordinarios (1953), Pieter Van Eyck lo recrea en un poema,“El jardinero y la muerte”, Juan Benet lo reescribe en su Fábula novena (en Trece fábulas y media y fábula décimocuarta, 1987), Bernardo Atxaga en Obabakoak (1988) inserta una adaptación de la historia titulada Dayoub, el criado del rico mercader, García Márquez lo retoma en La muerte en Samarra(1995)...Hay también una versión en cómic y hasta un anuncio publicitario en el que se toma este asunto para la promoción de una editorial. En cualquier caso, es de esos cuentos que, en cualquiera de sus versiones, me fascina. Por la filosofía que condensa en pocas palabras, por su final sorprendente y porque, a pesar de su corta extensión y de su parquedad en los detalles, me hace viajar a Damasco, a Ispahán, o a cualquier ciudad oriental mitificada y magnificada por el bálsamo imaginario de la narración, con sus alfombras aterciopeladas, narguiles humeantes, callejuelas especiadas y coloreadas.

12 comentarios:

Antonio dijo...

Es un texto que utilizado alguna vez en las pruebas iniciales de 2º de ESO (creo que también aparece en la última edición del libro de texto de Santillana).

Elisa Armas dijo...

Yo también lo he utilizado con frecuencia, la primera versión que conocí fue la de Atxaga. La versión en cómic es un descubrimiento, gracias por compartirlo.

Cris de Cos-Estrada dijo...

Hola señorita Marian! Pues si pueden ser didacticos sera un placer que utilices mis dibujitos "amorosos" para tus explicaciones... Cuando lo tengas me podras enviar con que epoca has relacionado cada uno? tengo mucha curiosidad...

Angus dijo...

Marian:
Gracias por compartir esta recopilación de las versiones del relato. Muy chulo, el post.

Marian dijo...

El texto da mucho juego, yo también lo he usado, en la versión de Atxaga, en una actividad de comprensión lectora. Cris, ya plantearé en alguna entrada el proyecto en el que figurarán tus dibujos y te avisaré, claro. Gracias por "prestármelos". Y gracias a todos por la visita.

Juanma dijo...

Realmente cierta esa evocación que da el cuento a pesar de su brevedad. Y realmente genial su final.

Un saludo en mi primera visita a tu blog.

Lu dijo...

Marian, me parece una recopilación muy exhaustiva de textos afines. Un ejercicio de intertextualidad muy interesante.

Marian dijo...

Juanma, bienvenido, veo que coincidimos en las apreciaciones del cuento.
Lu, no es más que una recopilación de tantas. Soy muy muy muy aficionada a coleccionar un mismo texto (cuentos, canciones, cómic...) en ditintas versiones, así que, inevitablemente, habrá más "ejercicios de intertextualidad" ;)... Saludos.

Joselu dijo...

Yo lo conocí por la antología de Borges y Bioy Casares. Es un cuento que sirve para reflexionar sobre la idea oriental del destino. Da mucho juego porque viene a decir que hagamos lo que hagamos nuestro destino está escrito, y lo único que hacemos es encaminarnos a él. Una idea fascinante y problemática.

Luz de Gas dijo...

Pues te agradezco toda la información del cuento, alguna vez lo había oído pero hace mucho.

Muchas gracias por traerme de la mano hasta aquí ha sido todo un placer, más que un pitillo.

Edelia dijo...

Uff, menuda lección nos has dado! ¡Por lo menos a mí! Nunca te acostarás sin saber una cosa más...

Marian dijo...

Pues sí, Joselu, la idea es fascinante y no deja indiferente...por eso, quizás, la historia se retome una y otra vez.
Luz de Gas, el placer es mío. Qué menos, ya que he dejado de compartir cigarrillos...
Edelia, de lección nada, todo se debe a lo que he recogido de aquí y allá (es lo que tiene tener tiempo...). Un saludo :)