viernes, diciembre 04, 2009

Microcuentos con juegos alfabéticos

I.- EL MODELO

PALABRAS PARCAS

Abelardo, Arsaín, astuto abogado argentino, asesino agudo, apuesto, ágil aerobista acicalado. Atento. Amable. Amigo asiduo, afectuoso, acechante. Ambicioso. Amante ardiente, arrecho. Autoritario. Abrazos asfixiantes, ansiosos, asustados. Aluvión apagado, artefacto ablandado, apocado. Agravado. Altamente agresivo, al acecho. Abelardo Arsaín. Arma al alcance, arremete artero, ataca arrabiado, asesina. Atrapado. Absuelto: autodefensa. ¡Ay!

Luisa Valenzuela
II.-LA IMAGEN


III.- EL EJERCICIO


ELLA ERA ESO

Ella era esbelta, espigada, elegante, evocadora, enamoradiza... Él era experto en esculturas. Ella estaba en el expositor. Él entró, expectante, escudriñando el espacio. Ella estaba en el extremo, él en el escalón. Estaba emocionada, encandilada, empecinada en él. Era encantador...¿Estaría enamorándose? Esperando ese efusivo encuentro ebriamentente evocado, ella estiró el empeine. Él, ensimismado, espontáneamente empujó el estante, entrechocó. Evitó el espaldarazo escamoteando el equilibrio, enredándose estrepitosamente entre estrechuras extremas.
-En efecto-exclamó esmorecido, extenuado-, estás estropeada. Enderezaré el entuerto.
Entonces expiró el encanto. Él efectuaba el embalaje; entretenido, entusiasmado, empaquetaba el ejemplar estético. Ella, enigmática, embargada, estática, entregada, estaría eternamente expuesta en estúpidos escaparates, en expositores escépticos. Ella era exclusivamente eso...exangüe estatua errática.

lunes, noviembre 23, 2009

Un cuento para reflexionar

Procedencia de la imagen

El 25 de noviembre es el día internacional contra la violencia de género. Para tratar el tema y analizar sus posibles causas (los celos, el deseo de posesión, el abuso...) podríamos servirnos de muchos textos de la literatura universal. Por ejemplo, La historia del joven celoso, de Henri Pierre Cami:





Procedente de Biblioteca Digital Ciudad Seva

miércoles, noviembre 18, 2009

Los números árabes


Este cuento de Juan José Millás, ilustrado por Forges (de la obra Números pares, impares e idiotas) me ha servido para montar una actividad para los cursos de 1º de ESO en la clase de libre disposición dedicada a la animación a la lectura. En un principio pensé en este texto para ser leído y trabajado en Educación para la Ciudadanía, aprovechando que en el centro donde trabajo hay bastantes alumnos procedentes de otros países (marroquíes, ucranianos, senegaleses, uruguayos...) y que también hay, con estos tiempos de crisis, ciertas actitudes xenófobas que culpan a los extranjeros de la falta de trabajo. Como ha dado bastante juego el tema, me ha parecido también buena idea tratarlo de manera transversal con los alumnos de 1º de ESO, que siempre están bromeando con los "moritos" de la clase. Y, además, ya puestos a aprovechar -con la crisis y el poco presupuesto...-, y viendo que el cuento es ameno, fácil de leer, cortito, con letras grandes y divertidos dibujos, hemos utilizado la lectura también como modelo para realizar una actividad de creación. Tras leer el cuento en clase y contestar a una serie de preguntas de comprensión, los alumnos debían realizar un microcuento sobre alguno de esos números: el 1, el 2, el 9...y leerlo después en clase. Y, por supuesto, también cabía, como en el modelo, una ilustración. Han tenido bastante aceptación, así que comparto desde aquí algunos resultados.


El 1

El número 1 era siempre el primero en todo: en la clase, en la fila de gimnasia, en borrar la pizarra...pero siempre sacaba un 1 y suspendía todas. Ese era su problema: SUSPENDER. Estaba preocupado. Entonces adoptó al 0 y desde ese día aprobó todas las asignaturas.

A.J.Campos (1º B)

El 2

Mi historia trata del número dos. Él siempre era el segundo en todo: siempre llegaba el segundo a clase, era el segundo en sentarse y siempre estaba deprimido. Pero un día se lo contó a su padre, el 22, que le dijo:

-hijo, no estés triste, que el dos es el primer número par.

S. Montero (1º A)

El 9

Érase una vez un número llamado nueve. Era ese número que es casi perfecto porque le faltaba uno para llegar al diez. Sacaba 9 en todo siempre. Un día habló con el número 10 y se cambiaron. ¡Ahora sacaba dieces!...Pero se aburrió otra vez. Se quiso cambiar con el nueve, que esta vez le dijo que no. Y eso le sirvió para aprender a valorarse a sí mismo.

J.A. Beltrán (1º A)

El 13

El 13 era un número muy feliz, pero cuando llegaba el martes...ese era el peor día de su vida. En los exámenes sacaba -10, le ponían partes, se le rompía la tele, el internet y la play 3 (menos mal que no es la play 13...). Un martes, el número 666 se quiso pegar con el 13. Y ocurrió que cada martes 13, si tocaba en la lotería un número con tres seis, a la familia premiada la visitaba...la muerte.

P. Urbano (1º B)

Podéis consultar otras actividades de la obra:

  • aquí, aplicadas a las matemáticas...para que luego digan que no tienen relación con la Lengua o la Literatura...;

  • en Cibercuaderno, enfocadas a la comprensión lectora.

sábado, noviembre 07, 2009

Palabrotas




Y tanto. Y hay que usarlas. A veces no hay nada más catártico que una simple palabrota. Producen un efecto liberador como pocas palabras. Por eso, para relajar el ambiente, alejar la crispación, disipar el embotamiento y favorecer la desinhibición, nos dedicamos a ellas en la última clase del viernes y realizamos una buena sesión de risotesapia a base de "palabrotas eufemísticas" o expresiones despectivas eufemísticas. Jugar con la palabrota pura me parecía demasiado arriesgado...Se trataba de utilizarlas en expresiones de cortesía, en las típicas fórmulas de convención social. Nos reimos mucho y salieron cosas muy curiosas, la mayoría relacionadas con lo escatológico:

- Váyase usted al lugar más lleno de excrementos posible.
- Le huelen a usted las extremidades a animal cuadrúpedo ladrador fallecido hace dos días.
- Tiene usted las facciones de un simio.
- Me encantaría darle un puntapié en el lugar dedicado a excretar.
- ¡Que tenga usted un mal día, hombre alelado! ¡Me alegraría no volver a verlo!

La foto es real, no es una composición hecha con esos generadores de texto en imágenes ya dadas, aunque ciertamente lo parece. Esta semana he cambiado de barrio en Málaga. Y cada mañana, de camino al instituto, me encontraba con esta pintada. Me dio por inmortalizarla...y casi no me dio tiempo, porque el viernes ya no estaba. Me ha llamado la atención por ser una pintada inusual, no sólo por la defensa de nuestro vocabulario, sino por la manera tan atípica en una pintada callejera y tan paradójica teniendo en cuenta el tema: sin una palabrota.

sábado, octubre 31, 2009

Yo soy...

Procedencia de la imagen


No hace falta que diga a estas alturas que me gustan los juegos alfabéticos...He acudido a esta afición para relacionarla con los contenidos que tenemos ahora entre manos (el manejo del diccionario, los adjetivos, actividades con el alfabeto...), y he propuesto a mis alumnos de 1º de ESO la actividad que describo a continuación. Se trata de que se describan, utilizando adjetivos que comiencen por la letras del alfabeto. Si esos adjetivos pueden ser enlazados de manera que creemos una especie de definición-presentación de nuestra persona, pues mejor. Si no se puede, pues valdrá solo con el adjetivo. Y para guiarlos, me muestro yo:

Andarina, activa y amigable.

Bravucona cuando me enfado, buscavidas cuando no queda otro remedio, “boquerona” ahoran que vivo en Málaga, bibliófila siempre.

Cinéfila, calurosa y curiosa, “cocinilla” por afición más que por obligación, y callejera: me gusta patear las calles.

Docente, dudosa, dialogante, detallista y desprendida.

Expresiva, estudiosa, frecuentemente entretenida con enredos y dificultades.

Filóloga franca y familiar, fumadora hasta hace unos años.

Gesticuladora, golosa, gruñona a veces, gritona otras.

Hacendosa y humilde heladera durante un lejano verano.

Imaginativa, idealista, independiente, inquieta. Igualmente indecisa, ingenua.

Juiciosa, justa, no tan joven y juerguista como hace unos años, pero sí jovial.

Ligera en el paso, liberal, llorona y, sobre todo, lectora.

Mañosa, “manitas”, minuciosa, mandona un poco y, a ratos, melancólica.

Nadadora cuando puedo, nerviosa y noctámbula.

Ñoña en absoluto.

Obstinada, objetora en circunstancias que claman al cielo, en ocasiónes ocurrente.

Primogénita, présbita, preparada, perfeccionista, polifacética y “peleona” cuando lo creo necesario, aunque siempre pacífica, pelirroja artificialmente, pero sin artificios pelicana, por prudente peco a veces de pardilla.

Quisquillosa, querenciosa con los lugares en los que echo raíces y con las personas que quiero, quijotesca alguna vez que otra, quinceañera en otro tiempo.

Romántica, risueña y resuelta.

Soñadora, sorpresiva, sevillana, sentimental y sensible.

Terrícola temperamental, también trabajadora, talentosa y tímida.

Única, paradójicamente, como todo el mundo.

Voluntariosa, vital y vulnerable.

Xenófoba jamás.

Yeísta, más del Yin (fuerza cosmológica que se manifiesta por el movimiento) que del Yan (fuerza cosmológica indisoluble del yin, que se manifiesta por la pasividad), pero siempre yo.

Zurda y nada zoquete, zángana ni zascandil.

viernes, octubre 23, 2009

Todo lo contrario

Procedencia: El cajón deSastre


Más de Benedetti para este mes. Este microcuento es un excelente antídoto contra el aburrimiento, la tristeza, la monotonía...La genialidad de Benedetti me provoca la sonrisa. Además me parece un texto estupendo para trabajar las palabras derivadas, para entender la parasínteisis, no muy fácil para muchos alumnos, o, simplemente, para echar a volar la imaginación y crear textos mediante esta divertida técnica de ir descartado prefijos. Presionante...

martes, octubre 20, 2009

Y ya van cien

Con ésta, y casi sin darme cuenta, he llegado a las cien entradas. Para ilustrar y celebrar la que hace este número, un poco de entretenimiento y mucho agradecimiento a los que os pasáis por aquí de vez en cuando. Os traigo cien gallinas y un gusano, a ver si lo encontráis, porque yo no doy con él...(hay que pulsar en la imagen para ampliar).

viernes, octubre 16, 2009

Experiencias



Ayer viví una situación que no sé si considerar kafkiana, rocambolesca, surrealista o quizás almodovariana. Y por su rareza no me resisto a no contarla.
Aunque he resuelto provisionalmente el tema de la estancia en Málaga, no estoy muy convencida, así que me he propuesto, sin prisa pero sin pausa, buscar un estudio o un piso de alquiler de uno o dos dormitorios en una zona más céntrica. Paseando por las cercanías de la estación María Zambrano recogí un número de teléfono en el que se proporcionaba precisamente lo que busco, así que llamé para ir a verlo cuando fuera posible. Me contestó alguien con voz afeminada y dominante, cortándome escuetamente y emplazándome a que lo llamara más tarde porque estaba conduciendo. Así lo hice. Tras varios intentos fallidos por fin me coge el teléfono y, acompañado del trasfondo ruidoso de un bar, con la tranquilidad en la voz de tener ya una cervecita o similar en mano, me informa de que tiene varias opciones, me detalla los precios y me aconseja que lo mejor es vernos para enseñarme lo que tiene y concretar. Quedamos, pues, para el día siguiente por la tarde, así que sobre las seis allí estaba yo donde habíamos quedado, dándole un toque, tal como habíamos convenido. Me coge el teléfono bostezando, exactamente como si yo acabara de despertarlo de una agradable siesta, y, de mala gana, me dice que si me interesa el precio lo suficiente como para ir a ver el piso. Le digo que, ya una vez allí, y después de haberme puesto a ello, no pierdo nada por ir a verlo. Me cita en una dirección y me dice que una vez esté allí ya me llamará él. Pienso que cómo va a saber él que he llegado, pero inmediatamente me digo que probablemente me estará esperando en algún bar de amplios ventanales con vistas al portal indicado.. Llego al sitio acordado y me pongo a esperar como un pasmarote, hasta que compruebo, tal como me avisaban en principio mis malos pensamientos, que efectivamente este hombre no está viéndome tras ningún amplio ventanal de ningún bar. Lo vuelvo a llamar y me responde con desgana (seguro que pensando "otra vez la pesada esta..") que suba al 2ºB. Entro en el edificio, que, la verdad, no tiene mala pinta y empiezo a hacerme una idea de cómo podría ser vivir allí, cerca de la playa y de la brisa marina. Llamo a la puerta y...¡sorpresa!: me recibe un señor calzado de chanclas con calcetines y en camiseta de las Marlon Bradon, pero en cutre (de un color cercano al blanco en su origen, en un cuerpo cercano al danone en lo blandengue). Tiene en la cabeza algo que en principio no distingo bien porque el salón al que entro está sombrío, pero después veo que es una plasta de tinte negro azabache. Lleva también un pantalón vaquero de cuya cintura cuelga un cinturón desabrochado que él, quizás por educación, se pone a abrocharse mientras me invita a pasar. El mobiliario del salón, cubierto de polvo y objetos desordenados, delata que vive solo y que está poco en casa. Me indica que me siente en un sofá rojo desvencijado, mientras él lo hace en un sillón anejo de color indefinido. Me explica que tendremos que esperar unos minutos porque se acaba de echar un tinte y después iremos a ver el único apartamento que le queda (el del precio más caro, claro). Se queja del dolor de cabeza. Cruza las piernas, posa en las rodilas las dos palma de sus manos, me mira fijamente a los ojos y me dice:

-Tú dirás lo que quieres.

Yo no sé ya lo que quiero ni si estoy buscando piso o si estoy defendiéndome de algo malo que he hecho. Así que cabilo rápidamente una respuesta. Le resumo lo que habíamos hablado por teléfono, le pregunto por las condiciones, el sitio, los precios, el aparcamiento....Entonces me dice:

-El palacio de Buckingham no lo vas a encontrar por el precio de una chabola, hija mía.

Yo, asustada, y temiendo haber dicho algo inapropiado,me justifico como puedo:

- Yo pregunto- digo.

-Y yo respondo -dice.

Vuelvo a intentar acertar y le pregunto que si me hará un contrato. Y él me responde, creyendo que soy tonta de rebote, tanto como para estar allí dentro sin saber como irme y tanto como para querer solicitar una ayuda oficial de alquiler para jóvenes.:

- Pero, vamos a ver ¿para qué quieres tú el contrato? ¿Tú que edad tienes?

Atisbo una salida y le digo, ignorando su pregunta sobre mis años, que la ayuda es para empleados de la Junta, independientemente de la edad.
Entonces lo llaman por teléfono. Se va a una habitación, dejándome sola unos segundos en aquella ratonera. Me pongo de pie pensando en inventar algo para irme. Viene y le digo que lo espero en la callle, que tengo que llamar por teléfono.

- Pero con el móvil puedes hablar aquí...Que son diez minutillos y nos vamos.

-Ya, pero estoy acalorada, que he venido a la carrera. Y me apetece que me dé el aire.

Yo ya no quiero piso, ni apartamento, ni playa, ni brisa....Salgo pitando y casi sin pensarlo lo llamo por el porterillo. Otra vez la pesada. Que mire, que lo he pensado mejor y tiene usted razón, que para qué voy a verlo si no me conviene el precio, que para qué le voy a hacer perder el tiempo, que no se apresure usted con el tinte, que me voy y ya lo llamo yo de nuevo a ver si se le queda algo libre que se ajuste a mis necesidades.....

Huyo de allí como una condenada y casi me doy de bruces con un senegalés o similar de preciosos ojos claros que me ofrece un folleto en el que puede leerse:

PROFESOR MAMADOU
Gran vidente especialista en todo tipo
de problemas y dificultades

Ciertamente, el día no puede ser más raro...Y además es un jueves 15, el día de la suerte.

jueves, octubre 15, 2009

Soy "maestra" de 1º de ESO

Yo misma, según me ve una alumna


A mí me gusta impartir clases en Bachillerato. Y en la ESO, prefiero los niveles del segundo ciclo, 3º y 4º de ESO. De entrada, no me agradan los cursos 1ºy 2º, debe de ser porque el primer año que trabajé en la enseñanza pública tuve a 1º y 2º en un centro de compensatoria y eso me marcó negativamente. Tampoco me gusta impartir materias que considero incómodas y alejadas de los contenidos propios de Lengua, como Educación para la ciudadanía, más relacionada, creo yo, con Geografía e Historia o con Filosofía. Pues bien; este curso sólo imparto Lengua a alumnos de 1º. También doy Refuerzo de Lengua a 2 º. Y Educación para la ciudadanía a 3º (es la tercera vez que me encargo de ello, muy a mi pesar).
Con los de 1º (dos aulas de 25 alumnos) paso nada más y nada menos que ¡12 horas a la semana! (cuatro horas algunos días...) pues también tengo con ellos, además de Lengua, dos horas semanales de libre disposición, dedicadas hasta ahora, según ha planteado el Departamento, a la animación a la lectura. Habrá que poner en marcha la imaginación a ver qué hacemos para animar a leer...Ya comentaré en otra entrada aspectos relacionados con las lecturas propuestas y posibles actividades.
El caso es que, a pesar de mi desapego hacia 1º, no hay día en que no me saquen la sonrisa. Y con lo sola que me siento en Málaga, se agradece. Están todo el día halagándome, diciéndome que tal o cual cosa que llevo es bonita, me quitan ¡hasta 10 y 15 años! (la falta de perspectiva a esas edades...), me llaman mamá, me dibujan, me hacen dedicatorias, compiten por dejarme un boli, un lápiz o lo que me haga falta...Y si se ponen revoltosos, me enfado y todo se pone en orden. Claro que no es fácil: la alumna C (según ella, "gótica, tétrica o vampírica") no para de dibujar, más alegre que unas castañuelas, muñecas ahorcaditas en la pizarra; S no deja de decirme lo que no dejan de hacer algunos graciosillos; F y D no paran de cuchichear; la clase entera se ríe porque E se ha sacado un moco y se lo ha tragado; M, T y Z (siempre los mismos, todos los días), preguntan si pueden ir al servicio con las excusas más peregrinas...En fin, vaya curso movidito me espera...

lunes, octubre 12, 2009

Educar es...


Hoy traigo un poema para coger fuerzas después de estos días de puente:

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño,
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya