sábado, junio 20, 2009

Vidas de cuento





Estas imágenes de la fotógrafa Dina Goldstein, con una buena carga de ironía y acidez, nos muestran el lado más sórdido de los personajes de los cuentos tradicionales: una Caperucita con problemas de sobrepeso, Blancanieves sin sus enanitos, con la casa y los niños a cuestas, mientras el príncipe la ignora tumbado a la bartola, la Cenicienta sola y entregada a la bebida, esperando a un príncipe que no llega...
Y para acompañar a las imágenes, un cuento de Quim Monzó, del que Carlota Bloom hablaba en los comentarios de otra entrada. Aprovecho, de paso, para recomendar el libro en el que se encuentran esta y otras historias parecidas: Ochenta y seis cuentos, de Quim Monzó, una buena opción de lectura para el verano.

10 comentarios:

Juanma dijo...

Desconcertantes tanto las fotografías como el relato. Pero a cuántos habitantes de los cuentos no se les indigestarían aquellas perdices...

Besos.

Marian dijo...

A Blancanieves y a su príncipe seguro que les sentaron mal las perdices, pero ya pasado el tiempo, porque al principio se ve que estaban muy bien avenidos, a juzgar por la cantidad de pequeñines que tienen... Y a la Cenicienta y su príncipe-rey adúltero, desde luego, tuvieron que indigestárseles... ;). Saludos, Juanma.

Elisa Armas dijo...

¿Conoces este, Marian? Yo lo encuentro genial.

La Bella Durmiente y el Príncipe

Marco Denevi

La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al Príncipe. Y cuando lo oye acercarse simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho pero ella lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Carlota Bloom dijo...

Ese lado sórdido de los cuentos existe y a mí me parece que tiene una lecura muy interesante; si no, véase "Shreck", película en este caso, que revisa irónicamente el mundo de los cuentos infantiles. Un abrazo.

Marian dijo...

Elisa, no lo conocía. Gracias por traerlo.¡Es precioso!
Carlota, esa otra parte menos idílica de lo cuentos, puede tener mucho encanto, como ocurre con Shreck, aunque en la imágenes estas se insiste más en aspectos duros e inquietantes.
Besos.

Esther dijo...

Marian, me han ecantado las imágenes y el cuento. No se agotan las actualizaciones de los cuentos clásicos. Es genial.
Un abrazo.

Marian dijo...

Esther, bienvenida. Es curioso... La fuerza de los clásicos está ahí, también a la hora de innovar.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Me ha gustado el cuento. Mucho.

Antonio dijo...

Leer los cuentos infantiles en clave adulta se puede convertir en una auténtica pesadilla: ¿Qué hace el cazador rondando la casa de la abuelita? ¿Por qué los tres cerditos viven solos? ¿Cuál es el verdadero oficio del flautista de Hamelín? Pinocho, ¿sufría de lombrices o de termitas? Ya ves, un auténtico quebradero de cabeza.

Marian dijo...

Es verdad, Antonio. La "cara oculta" muestra un mundo algo enrevesado...¿Y qué me dices de esa obsesión por la limpieza de Blancanieves? ¿Y en qué pensaban los familiares de la pobre Caperucita para mandarla sola por el bosque?

Saludos. ;)