lunes, febrero 16, 2009

Por Marta



Como profesora que cada día percibe el entusiasmo y la vitalidad de los alumnos de estas edades me siento triste y consternada por la pérdida de una vida apenas disfrutada. Como ciudadana sevillana me uno al dolor de mis vecinos y reclamo justicia. Como mujer siento rabia e impotencia ante un caso tan atroz de violencia machista. Como madre de dos adolescentes que rondan la edad de Marta me imagino la inconsolable congoja, el amargo pellizco, que sufren esos padres por culpa de un vil asesino y sus compinches. Como persona razonable intento comprender qué pasa (o deja de pasar) por la cabeza de un ser humano para llegar al punto de convertirse en un animal. Me pregunto cómo el amigo de una joven de diecisiete años puede parecer normal y ocultar que es un asesino, un criminal, un delincuente. Y siento miedo, pena, vergüenza, asco…

8 comentarios:

Carmine dijo...

Nadie nos lo explicamos, no sabemos qué puede rondar por una mente así. La realidad es que la muerte de Marta es un sin sentido, sin pies ni cabeza, sin todo. Descansa en paz. He soñado contigo. Carmen.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Hoy yo he hablado también de esto en mi blog.

Carlota Bloom dijo...

Ante algo así, parece que nada que se haga o, menos aún, se diga, sirva de algo. Pero gracias por escribir lo que todos pensamos. Marta está en nuestros hijos, en nuestras alumnas, en las niñas que te cruzas por la calle...Qué triste.

El Diablo Des. dijo...

Creo que es cuestión de instantes y permisos, no es posible andar sin estar consciente de la fragilidad. Es una pena y es incontenible la rabia, pero aun así, es algo a lo que todos estamos expuestos. ¿Qué limita a uno a tomar un arma y matarnos a todos? ¿Qué me limita a mí de terminar con todo? El tiempo será quien lave esto como la mar lava la orilla del mar. Siempre el mar está pegado a la orilla, siempre el hombre está pegado a la muerte.
Que toda pena sea leve, que toda rabia sea eterna para que permita vivir a pleno.

Juanma dijo...

Yo siento lo mismo que tú, a veces más de unas cosas que de otras...y casi siempre se impone el miedo.

Besos.

radioblogueros dijo...

Nos sumamos a tus razonamientos, a tus preguntas, a tu denuncia.

Saludos.

Noa dijo...

Tiene que ser tan terrible que mi mente no alcanza a entender el dolor que pueden estar sintiendo esos padres. Es increíble que un chaval pueda llegar a eso y que encima tenga la frialdad de deshacerse del cuerpo de la pobre chiquilla, y que consiga cómplices, y que intenten disimular... Escalofriante.
Me uno al clamor del pueblo sevillano y a tu petición de justicia para este criminal.

Marian dijo...

Carmine, Juan Antonio, Carlota, diablo, Juanma, radioblogueros, Noa: todos estamos de acuerdo. Lo que ha ocurrido es algo terrible, una barbaridad incomprensible. Y precisamente lo sentimos más por la cercanía, porque nos ponemos en lugar de los padres, de las niñas de esa misma edad...
Saludos a todos. A Carmine y a Noa os quiero dar, además, la bienvenida, ya que es la primera vez que os pasáis por aquí. Me alegraré de que no sea la última, ;).